La
violencia doméstica y sus efectos en los
niños.
Domestic
violence
Sobre este folleto
Este folleto pertenece a una serie de hojas informativas para
padres, docentes y jóvenes tituladas Salud Mental y Hacerse Mayor.
El objeto de estas hojas es aportar información práctica y
actualizada sobre problemas de salud mental (emocionales,
conductuales y de trastornos mentales) que pueden afectar a niños y
jóvenes. Este folleto estudia los efectos que la violencia
domestica puede tener en los niños y ofrece consejos sobre cómo
evitar estos problemas.
Introducción
¿Qué es la violencia doméstica?
La violencia doméstica es el abuso físico, sexual o emocional
infringido en un hombre o mujer por su compañero. Las mujeres son
normalmente las víctimas, pero no siempre.
¿Con qué frecuencia ocurre?
Posiblemente tan frecuente como que una mujer de cada cuatro
sufre el abuso de su pareja. La violencia de las mujeres hacia sus
compañeros hombres es poco frecuente, pero ocurre. La violencia es
más probable si hay niños en la familia. Con frecuencia comienza
durante el embarazo o tras el nacimiento. La violencia doméstica
está presente en la mitad de las separaciones que ocurren cada
año.
¿Cómo están implicados los niños?
En las familias donde se da violencia doméstica, los niños
presencian aproximadamente dos tercios de los incidentes de abuso.
Alrededor de la mitad de esos niños han sido golpeados duramente.
El abuso sexual y emocional es más frecuente en estas familias.
¿Cómo afecta a los niños?
Los niños se sienten muy alterados cuando ven a uno de sus
padres abusando o atacando al otro. Normalmente muestran signos de
gran angustia.
Los niños más pequeños pueden desarrollar ansiedad, quejas de
dolores de barriga o pueden comenzar a mojar la cama. Pueden
encontrar difícil dormir, tener arrebatos de mal genio, y comenzar
a comportarse como si fueran mucho más pequeños de lo que son. Los
niños más mayores reaccionan de otra manera.
Los niños mayores parecen expresar su dolor de una forma más
“hacia fuera”. Pueden volverse más agresivos y desobedientes.
Algunas veces pueden ser violentos para intentar solucionar sus
problemas, como si hubieran aprendido esta conducta de la forma en
que se comportan los adultos en su casa. Los chicos más mayores
pueden comenzar a hacer novillos y a usar alcohol y drogas.
Las chicas es más probable que se guarden la angustia. Pueden
aislarse de otras personas y desarrollar problemas de ansiedad o
depresión. Pueden pensar mal sobre sí mismas o quejarse de síntomas
físicos. Las chicas tienen más posibilidades de desarrollar un
trastorno de conducta alimentaria o de autolesionarse tomando
sobredosis de medicamentos o autolesionandose.
Los niños con estos problemas con frecuencia comienzan a tener
un peor rendimiento en la escuela. También pueden desarrollar
síntomas de trastorno por estrés postraumático, como tener
pesadillas y ser fácilmente asustadizos.
Los niños sufres daño emocional si
- sufren abusos.
- ven a otros de su familia sufrir abusos.
- tienen que defender a alguien de la familia, o se les increpa a
que se unan en el abuso.
- no están siendo cuidados adecuadamente, especialmente si la
madre se deprime o comienza a beber demasiado.
- otras personas evitan la familia porque saben lo que está
pasando, los niños pueden perder amigos resultarles difícil hacer
nuevos.
- pierden un padre debido a la separación o incluso por
muerte.
- la madre se va de casa con ellos. Pueden entonces tener
problemas económicos, tener que mudarse, perder amigos y tener que
empezar en una nueva escuela.
- los padres se separan y las discusiones empeoran siendo los
niños utilizados como moneda de cambio en las batallas legales
sobre el dinero y el contacto con ellos.
¿Existe algún efecto a largo plazo?
Si. Los niños que han sido testigos de violencia tienen más
posibilidad de ser abusadores o víctimas de nuevos abusos. Los
niños tienden a copiar la conducta de sus padres. Los niños
aprenden de sus padres a ser violentos con las mujeres. Las niñas
aprenden de sus madres que la violencia es inevitable y es algo con
lo que tienen que vivir.
Los niños no siempre repiten el mismo patrón de conducta cuando
crecen. Muchos niños no les gusta lo que ven, e intentan duramente
no repetir los errores de sus padres. Incluso así, los niños de
familias violentas con frecuencia crecen sintiéndose ansiosos y
deprimidos, y tienen dificultad para tener relaciones con otras
personas.
¿Quién puede ayudar?
Todo el mundo en la comunidad necesita saber que tal violencia
es frecuente y está mal. La gente necesita reconocer lo dañina
que es la violencia para los niños. Esto puede ayudar a las
personas víctimas de violencia doméstica a darse cuenta de que eso
no debería estar pasando y que pueden pedir ayuda.
Posters en centros públicos de la comunidad, escuelas, y centros
de salud pueden dar información y guía de cómo actuar.
Los profesionales trabajando con niños, incluyendo
médicos, enfermeros, profesores, psicólogos, y trabajadores
sociales, deberían averiguar dónde pueden encontrar consejo y
ayuda, tanto local como nacional.
Asociaciones de mujeres maltratadas, organizaciones nacionales
que pueden dar información y apoyo.
El consejo legal es con frecuencia importante. Las leyes se
están modificando facilitando órdenes de alejamiento del supuesto
abusador y acosador y la mujer ahora no debe abandonar su casa si
no lo desea.
¿Debe ser denunciado?
Si una mujer te confiesa que esto está pasándole, puede
ser más importante ayudarle a cambiar su situación, si decide
hacerlo. No parece una gran ayuda, sin embargo puede ayudar a la
mujer tener una sensación de mayor control en su vida, que tiene
alternativas a esa situación. Si alguien te cuenta que le está
pasando, puedes tener la sensación de que debes decirle al hombre
involucrado lo que ella te ha dicho. NO. Esto puede poner a la
mujer y los niños en un gran peligro.
¿Quién puede ayudar más adelante a las madres y los
niños?
La ayuda es necesaria con frecuencia durante mucho tiempo. La
supervivencia tiene prioridad, estar a salvo del abusador, un lugar
donde vivir y dinero con el que vivir. Después los niños pueden
tener citas de contacto con la escuela y asistir más tarde. La
madre es probable que se encuentre muy estresada y puede necesitar
apoyo, psicoterapia o tratamiento para la depresión o la ansiedad.
Los niños que muestren dificultad en la escuela con frecuencia
necesitan ayuda extra de sus maestros. Si los niños continúan
teniendo problemas emocionales, es necesario ir a un centro de
salud mental infanto-juvenil.
Bibliografía
Carr, A. (ed.) (2000) What Works with Children and Adolescents?
A Critical Review of Psychological Interventions with
Children, Adolescents and their Families. London:
Brunner-Routledge.
Rutter, M. & Taylor (eds) (2002) Child and Adolescent
Psychiatry (4th edn). London: Blackwell.
Scott, A., Shaw, M. & Joughin, C. (2001) Finding the
Evidence: A Gateway to the Literature in Child and Adolescent
Mental Health (2nd edn). London: Gaskell.

Producido por el Consejo Editorial de
Educación Pública del Colegio Real de
Psiquiatras. Actualización de 2004. Traduccion: Dr.
Jose Mediavilla, Consultor Psiquiatra Infanto-Juvenil, Agata del
Real, Psicologa Infanto-Juvenil. - Junio 2009.
© 2009 Colegio Real de Psiquiatras. Este
folleto se puede descargar, imprimir, fotocopiar y se distribuye
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